Entre la cordura y la sinrazón he transcurrido gran parte de mis días. Esa locura de la que habla Panda la he podido sentir, expresar y también disimular. Pero todo ello, hablando en buen criollo, no es más que un Chancay de a veinte comparado con la locura de una de las criaturas más complejas, incomprensibles y al mismo tiempo indispensable de este universo: la mujer.
Sucede que ellas son tan complicadas y al mismo tiempo tan simples. Amorosas y malvadas, les encanta juguetear con uno, tenerlo a sus pies, idealizarlo, aplastarlo, engreírlo, amarlo. A menudo te hacen saber que te necesitan en su vida, y al minuto siguiente te piden “su espacio”. Te quieren para ellas solas, pero ellas tienen que compartir con sus amigas. Te declaran su amor sin tapujos, pero esperan que seas el más romántico del mundo sólo para cogerles la mano.
A veces he llegado a pensar que necesariamente las mujeres saben, piensan o sienten algo que nosotros desconocemos. Algo que ellas buscan en nosotros y que somos incapaces de darles, algo que las lleva a ponernos en aprietos, a ensayar estrategias a ponernos a prueba…en fin, mientras no descubra ese “algo”, seguiré pensando (por simple comodidad) que son locas por naturaleza.
1 comentario:
Jajaja... Todos somos complicados, hermano. Las mujeres tanto como los varones. Sólo que ellas no se entienden. Y lo que es peor, no tratan de entenderse.
Publicar un comentario