domingo, 4 de enero de 2009
Filosofando: La vida como una sandia
Sucede que voy llegando a la parte final de la sandia (aquella más cercana a la corteza verde) y noto que ya no hay más pepitas… ¡Qué felicidad!, pienso primero. Sin embargo, el sabor ya no es el mismo, mi sandia ha perdido dulzura, sabor y hasta consistencia. ¿Será que todo eso se lo daban aquellas “fastidiosas” pepitas?
Creo que a veces la vida es como una sandia. Las pepitas son nuestros problemas. Ansiosos por comérnosla, queremos enviar al olvido esos problemas, inconvenientes o imprevistos. Los odiamos, queremos dejarlos de lado, desaparecerlos. Pero creo también que superándolos, solucionándolos y venciéndolos es que apreciamos mejor cada pedacito de nuestra vida, cada pedacito de nuestra sandia…
sábado, 3 de enero de 2009
Tranqui Panda:
No tengo autoridad moral para pedirte que no te la pegues (menos aún si lo haces inspirada en terceros). Tampoco tengo la intención de bajarle la llanta a tus ímpetus de desenfreno, pero hagas lo que hagas, hazlo por ti, y no por otros. No lo hagas por demostrarle nada a nadie. Porque cuando menos te des cuenta, despertarás en medio de una mier… que no sabes de dónde salió, pero que te envuelve, te asfixia y es únicamente tu problema, no de aquel otro, aquel por quien supuestamente lo haces.
martes, 30 de diciembre de 2008
Me cansé de ser buena..
Luego te preguntas (o sollozas), con rabia e idiotismo: Pero, y yo... Que lo dejo todo y este... $%%&@¨*-#"$&".
Nunca nadie agradece, nunca nadie se digna a complacer al otro. Son egoístas y ponen, a menudo, a cualquier boludo encima de uno, del que lo dio todo... Como un co..
No seré más. Hoy fumaré, hoy me la pegaré, hoy me olvidaré que soy buena.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Y ellas?
Alguna vez fuiste, a la par, un "mal hombre"? Porque esa cara de niño bueno de Primera Comunión de la foto del blog no convence eh..
domingo, 21 de diciembre de 2008
Aclaremos: son locas, pero las quiero igual
lunes, 15 de diciembre de 2008
Cuan machista..
domingo, 14 de diciembre de 2008
Locas por naturaleza
Entre la cordura y la sinrazón he transcurrido gran parte de mis días. Esa locura de la que habla Panda la he podido sentir, expresar y también disimular. Pero todo ello, hablando en buen criollo, no es más que un Chancay de a veinte comparado con la locura de una de las criaturas más complejas, incomprensibles y al mismo tiempo indispensable de este universo: la mujer.
